¿DÓNDE ENCONTRAMOS LA PERFECCIÓN DE DIOS?



A veces buscamos manifestaciones externas de la perfección de Dios. Sin embargo la gran mayoría de veces olvidamos que ÉL también se manifiesta en cada uno de nosotros, si lo dejamos...

En una escuela para niños de lento aprendizaje se llevó a cabo una cena con sus Padres.
Una vez terminaron, los presentes pusieron atención a lo que uno de ellos iba a decir:

"¿Dónde está la perfección en mi hijo Diego? Todo lo que Dios hace está hecho a la perfección, pero mi hijo no puede entender cosas que otros comprenden, no puede recordar hechos y figuras que otros recuerdan ¿Dónde está la perfección de Dios?".

La audiencia quedó sorprendida ante esta pregunta viendo la cara angustiada del padre y murmurando entre ellos.

"Yo creo - contesto el papá - que cuando Dios brinda al mundo un niño así, la perfección de él es la forma de reaccionar de la gente ante estos niños".

Una tarde Diego y su padre caminaban en el parque donde unos niños jugaban béisbol. El pequeño preguntó: ¿Crees que me dejen jugar?, su padre sabía que su hijo no era un atleta y que los niños no lo querrían en su equipo, pero también entendió que había escogido jugar béisbol porque le daba una confortable idea de ser parte de un grupo de niños normales.

El padre llamó a los niños en el campo y preguntó si su hijo podía jugar. Un chico miró a sus compañeros de equipo, no obteniendo respuesta y tomó la resolución: " Nosotros estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada, creo que puede estar en nuestro equipo y trataremos de colocarlo al bat en la novena entrada".

El padre del niño estaba atónito ante la respuesta del niño; su hijo sonrió satisfactoriamente. Diego quería que lo pusieran en una base y así dejaría de jugar en corto tiempo justo al final de la octava entrada, pero los niños hicieron caso omiso. El juego se estaba poniendo bueno, el equipo de Diego anotó de nuevo, ahora estaba con dos outs y las bases llenas con los mejores jugadores de cada bando. Diego estaba preparado para empezar.

¿El equipo dejaría realmente que Diego fuera al bat y dejaría escapar la oportunidad de ganar el juego? Sorpresivamente, Diego tomó el bat. Todos pensaron que había terminado el juego por que no sabía ni siquiera cómo sujetarlo. De cualquier forma, cuando estaba parado en el plato, el pitcher se movió algunos pasos para lanzar la pelota suavemente para que pudiera al menos hacer contacto con ella. Venía el primer lanzamiento y Diego falló, uno de sus compañeros de equipo se acercó y juntos tomaron el bat, encararon al pitcher esperando el siguiente lanzamiento.

El pitcher volvió a dar unos pasos para lanzar suavemente la pelota; en ese momento Diego y su compañero tomaron el bat y juntos dieron un golpe lento a la pelota que regreso inmediatamente a manos del lanzador. Éste tomó la pelota y pudiendo fácilmente lanzarla a primera base para que terminara rápidamente el juego, la lanzó lo más lejos que pudo de la primera base. Todos empezaron a gritar: "¡Diego, corre a primera, corre a primera!" Nunca en su vida Diego había realizado esto.

Todos le señalaban cual era la primera base. Mientras él corría, uno de sus oponentes tenía la bola en sus manos , él podía lanzar la bola a la segunda base y dejarlo fuera, sin embargo entendió las intenciones del pitcher y lanzó la bola lo más alto y lejos de la almohadilla.

Todos gritaron: "¡corre a segunda, corre a segunda!" Lo hizo y los demás corredores le daban ánimos para que continuara. Cuando Diego tocó la segunda almohadilla, el opositor se detuvo, le mostró la dirección de la tercera y grito: "¡ve a tercera!" Conforme corría, los niños de los dos equipos estaban a su lado gritando a una sola voz: "¡corre a home!".

Lo hizo y paró justo en el plato donde los 18 niños lo alzaron en sus hombros y lo hicieron sentir un héroe, mientras sabía que había hecho una gran carrera y ganó el juego para su equipo.

"Aquel día - dijo el papá con lágrimas rodando por sus mejillas - aquellos 18 niños mostraron con un gran nivel la perfección de Dios".